Septiembre 2008

- Dios es omnipotente y perfecto y el universo es infinito; si Dios lo conoce todo entonces es capaz de pensar en todo, incluido lo que yo pienso. Debido a que Dios es perfecto y conoce todo, debe crear lo que yo pienso. Yo puedo imaginar un infinito número de mundos parecidos a la tierra, con un jardín del Edén en cada uno. En todos esos jardines la mitad de los Adanes y Evas no comerán del fruto del conocimiento y la otra mitad lo hará; de esta manera un infinito número de mundos caerá en desgracia y habrá un infinito número de crucifixiones. De aquí puede haber un único Jesús que irá de mundo en mundo o un infinito número de Jesuses. Si hay un solo Jesús la visita a un número infinito de mundos tomará una infinita cantidad de tiempo, de este modo debe haber un infinito número de Jesucristos creados por Dios.

Mocinego escucha atento las ideas de Giordano Bruno, quien no sospecha la intención de su mecenas: entregarlo a la inquisición. Semanas atrás Giordano se burló de Mocinego y su necio afán por saber cómo controlar la mente humana. Al día siguiente es apresado; el cargo: blasfemia, herejía e inmoralidad. Ocho años de prisión y su negativa a retractarse, obliga al Papa Clemente VIII a sentenciarlo a la hoguera.

El 17 de febrero de 1600, en acto público, es declarado herético, impenitente, pertinaz y obstinado. Lo amarran a una viga. No escucha la sentencia ni los insultos de la multitud. Bruno elucubra sobre un número infinito de Giordanos que morirán por fuego en un número infinito de mundos. El crepitar de las llamas lo devuelve a la pira. Muere sin miedo, con una sonrisa en el rostro. Al instante, en el medio de un infinito número de hogueras, surgen un número infinito de mártires; poblando el universo.

 Jack 

jack | Colaboradores | 15 Septiembre, 4:02pm | Comentar acerca de esto

... escribiré en la parte baja de tu espalda la frase secreta, la primera palabra dicha por vos a media luz, rodeados por cortinas imbatibles, persianas a prueba de cualquier sol, proclama o vaticinio. ¿Y el mañana? No importa, te irás en el primer autobús por la ruta acostumbrada. Yo me quedaré recreando tu silueta en la memoria de mis manos. Cuando la luz del sol te alcance será inútil cualquier duda; porque ya no habrá ninguna. Habitaré cada poro de tu piel, cada parte de tu cuerpo. Antes que amanezca repetiré como un mantra la frase secreta, la primera palabra murmurada.

En casa te esperan el escándalo de los vecinos y el buzón atiborrado con mensajes, ofreciendo paquetes para tu luna de miel por Europa; la que tanto soñaste. ¿Recomendaciones? Realiza dos fotografías por cada lugar que te guste: París, Roma o Madrid; una con tu esposo y otra sola, por aquello de las malditas dudas. Te recomiendo hagas una bitácora, es buen ejercicio y lo sabes, no en vano me repites: “vale más una pálida tinta, que una brillante memoria”.

Yo seguiré dando saltos al vacío, tú me conoces. No me invites a tu boda porque no iré, y no es por vos, es por mi fobia a las multitudes, porque sé reunirás a muchas personas que te quieren bien, y querrán compartir con vos tanta felicidad.

Cuando vuelvas búscame. Yo no lo haré y no es por soberbia, es simple: cuando salto al vacío rara vez adivino dónde caeré; así llegué a vos. Y si no quieres buscarme lo entenderé, la danza de la realidad se hará cargo de unirnos luego en una noche eterna, en una habitación, sitiados por cortinas a prueba de soles y fantasmas.

Jack

jack | Colaboradores | 12 Septiembre, 8:06am | 1 comentarios

Juan se prepara la quinta bebida. No hay quien sirva a un personaje tan apocado, chaparro y regordete. Juan, un hombre que fue y que ahora ya no es más; político de altos vuelos. Sólo la botella de Red Label le acompaña. Deja caer dos hielos en el vaso, luego whisky; por último agua mineral. No falta mucho para la transformación. En minutos el cuerpo de Juan será invadido por Johny “El Loco Escocés” Walker. Juan bebe aprisa. Una sed incontrolable hace que de golpe consuma la mitad del líquido. El último trago lo guarda en la boca, deja que el whisky se meta entre sus dientes, invada el paladar y moje la encía negruzca. Ahora sólo segundos separan a Juan de John; y entonces… sucede.  

 - Yo no soy hombre de política; soy la política… Hace años mi gestión dejó obras que hoy se pueden palpar… No me enriquecí; hice lo que la gente me pidió, porque para eso estoy; para servir a la gente… Volveré por la presidencia; la gente me lo pide… Dejé obras terminadas en su primera etapa; nada de elefantes blancos… Logré bajar recursos por millones de pesos… Yo, en obra pública, soy mucha verga.

John tiene ahora la mirada distinta, seguro de si mismo. Su voz es diferente a la de Juan, apenas unos segundos atrás temblorosa y apagada. John habla con autoridad. No lo distrae nada, ni siquiera un grupo de comediantes y su patético espectáculo. –Yo volveré, y tú vas a acompañarme en esta nueva empresa. Tu futuro conmigo será no sólo monetario, tendrás el reconocimiento de la gente; posición política-. John, con un movimiento de su mano izquierda, ordena  le preparen otra bebida. Los meseros no ven la señal, atienden afanosos a un nutrido grupo de empresarios, quienes gastan a manos llenas las utilidades de la semana. Ellos son quienes realmente mandan; los dueños del poder.

Jack

jack | Colaboradores | 3 Septiembre, 9:31pm | 3 comentarios