Agosto 2008

Antes que nada debo advertirle a todo aquel interesado que ser un Emo es algo complejo. Comentan agudísimos especialistas que el integrante de alguna tribu urbana no se hace, nace. De esto se infiere que se corre el riesgo de ser una burda copia; un pinchemo. Hecha la aclaración, continúo. Se necesita dejar que el cabello crezca hasta cubrir parte del rostro, maquillaje, escuchar cierta música, vestir atuendos oscuros y ser de complexión delgada. Claro, en un país donde habemos un gran porcentaje de obesos, puede representar un obstáculo. Por último, y de vital importancia: se necesita una filosofía.

Ahora bien, pertenecer a una tribu urbana no es tan complicado, con darse de alta en Hacienda y Crédito Público de su localidad usted obtendrá las mismas características de un emo, darketo, punketo; y todos los “etos” que se le ocurran. Si usted pertenece a las estoicas filas de contribuyentes bien podría llamarse contribuyeto. Su filosofía estará cimentada en el IETU, que será como un largo canto, un lamento y depresión profunda. Igual sentirá pena por el mundo y lamentará tanta estupidez del ser humano, pero algo es seguro: no estará solo.

Las manifestaciones públicas serán cubiertas por televisoras, radiodifusoras, diarios locales, nacionales e internacionales. Ya no necesitará sólo firmas y amparos, usted tendrá presencia en los medios. Una presencia que envidiará cualquier político. Y si somos optimistas, surgirán nuevas hordas: los puñetos, borrachetos, feminetas, contadoretos, webmastetos, plastiquetos, marimbetos, escritoretos, mamonetos, gorronetos; y así, hasta el infinito. Las nuevas tribus urbanas.

Jack

jack | Colaboradores | 1 Agosto, 6:12pm | 2 comentarios