Septiembre 2007

En un cajón hay un puñal.

Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano.

Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscan; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina.

Otra cosa quiere el puñal. Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que añoche mató a un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre.

En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal su sencillo sueño de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres.

A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tanta impasible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles.

Jorge Luis Borges

(Nueva Antología personal)

jack | Autores varios | 26 Septiembre, 4:00am | Comentar acerca de esto

para Ana 

 

En Colombia en algunos lugares después de las ocho de la noche se ve un andamio  o camilla de madera llevado por cuatro bultos negros como de cristianos, pero sin cabezas, que chirria al pasar y se escuchan quejidos y lamentos de ultratumba. Ese tarimón generalmente es de guadua y lleva un difunto encima tapado con una sábana blanca, pero arrastrando uno o los dos pies del esqueleto. Las barbacoas llevadas por los esqueletos caminan a un metro sobre el nivel del suelo y también se les llama "el Caballero Andante". Los esqueletos van envueltos en llamas y el esqueleto acostado arrastra una larga lengua.

Los curas aseguran que se trata de almas difuntas condenadas. Durante las guerras civiles, las barbacoas sirvieron para camuflar el traslado de armas; en tiempo de paz las usaban los contrabandistas de licores y tabaco.

Raúl Aceves

(Diccionario de bestias mágicas

y seres sobrenaturales de América)

 

 

jack | Autores varios | 19 Septiembre, 4:00am | Comentar acerca de esto

-En vista que deseas verte desflorada... -me dijo en voz baja- ¡te daré esa dicha ahora mismo! -Agarrando entonces una vela encendida que había sobre la mesita, asaltó salvajemente la ciudadela de la virgnidad. Como una lanza enrojecida al blanco, el proyectil penetró en mí. Flechas de dolor atravesaron mi cuerpo. El hedor de vellos quemados y de carne chamuscada se esparció por el dormitorio, y sin embargo mi consejera seguía introduciendo la vela más todavía. Finalmente, en el preciso instante en que el escudo sagrado de la virginidad se desgarraba, un agudo grito salió de mi boca y una oleada de inmenso placer recorrió todo mi cuerpo. La madre Delbéne me gritó furiosamente-:¡Págame con la misma moneda, amada mía! ¡Proporcióname el mismo placer! -Y me puso bruscamente en la mano la vela llena de sangre.

Donatien Alphonse Francois de Sade

(Julieta o el vicio ampliamente

recompensado)

jack | Autores varios | 13 Septiembre, 4:00am | Comentar acerca de esto

En un rincón, húmedo y oscuro, en una casa donde ella alguna vez fue muy importante, hay una almohada que no puede dormir. Es una almohada vieja y tiene demasiadas cosas en qué pensar. Eso la distrae. Por eso no puede dormir.    

Piensa, a veces, por ejemplo, en el sueño de aquella cabeza anciana, que cada noche ponía en la pantalla de sus deseos, es decir, en sus sueños, un hospital para los pájaros heridos, un hotel de descanso para los perros callejeros, una clínica para los corazones tristes, un restaurante con comidas gratis para todos.    

La almohada, a la que se le sale la borra por un costado, piensa también en la cabeza del señor que soñaba con bancos, reuniones, autos veloces, facturas por pagar, cigarros, copas y un reloj que parecía dirigir su vida.    

Y a veces recuerda a la mujer que casi no soñaba, que dejaba caer el peso de su cabeza sólo para dormir y mascullaba: Y mañana al mercado, luego por mi hija a la escuela y limpiar y lavar y hacer la comida, y comprar esto y aquello y volver a limpiar y a barrer y a lavar…    

En ocasiones la almohada detiene por largo rato su pensamiento en la cabeza de un niño que durmió sobre ella y transformó el cuarto en un jardín de rosas azules, en una cascada de fuegos fatuos donde se bañaban los unicornios, en un mar de pétalos, en una convención de arco iris, en una montaña de risas de gatos invisibles y en muchas otras fantasías, que son las realidad de los sueños.    

El recuerdo que más la pone triste es cuando el niño, ya joven, ya adulto, dijo a su mamá: Ya no quiero esta almohada, está muy vieja y tiene tantos sueños dentro, que sueña por su cuenta sueños cursis.    

Y repasa día tras día, noche tras noche, los más hermosos sueños que durmieron sobre ella; de entre todos evoca éste: un camino ancho y largo, larguísimo y anchísimo, donde van muchos seres humanos de todos los colores, de todas las creencias, de todas las edades, de todas las lenguas, con las manos enlazadas.    

Y la almohada recuerda que la dejaron en este rincón húmedo, donde comparte el espacio con juguetes rotos, papeles amarillentos, trastos inservibles. Y no puede dormir porque sabe que más tarde o más temprano llegarán por ella y la llevarán, quién sabe adónde, y ya no podrá recordar sus sueños favoritos, ni podrá  prestar su pancita para que alguien sueñe nuevos sueños.

 

Héctor Cortés Mandujano

jack | Colaboradores | 10 Septiembre, 11:38am | Comentar acerca de esto

Bajo la presidencia de Nixon, en 1971, se introdujo en Cuba -según una fuente de la CIA, mediante un contenedor- el virus de la peste porcina. Y tuvimos que sacrificar más de medio millón de cerdos. Ese virus de orígen africano era totalmente desconocido en la isla. Y lo introdujeron dos veces.

Y hubo peor que eso: el virus de tipo II del dengue, que produce fiebres hemorrágicas mortales para el ser humano. Eso fue en 1981, y más de trescientas cincuentamil personas resultaron contaminadas, murieron 158 personas, de ellos 101 niños... Ese virus de tipo II era entonces completamente desconocido en el mundo, había sido creado en laboratorio. Un dirigente de la organización terrorista Omega 7, con base en Florida, reconoció en 1984 que ellos habían introducido ese virus mortal en Cuba con la intención de causar el mayor número posible de víctimas...

Y no le hablo de los atentados contra nosotros...

Fidel Castro

Biografía a dos voces, de Ignacio Ramonet

jack | Autores varios | 10 Septiembre, 4:00am | Comentar acerca de esto

Pocos jugadores conocen de la habilidad de Mario Moreno "Cantinflas" para jugar al ajedrez. Fuerte aficionado, escurridizo jugador de corte táctico, pero poco amigo de la teoría.

Durante la olimpiada de Varna, después de la partida con Botwinnik, a Fischer le pesó bastante el no haber analizado a fondo su partida contra el ruso, dejándole escapar con unas milagrosas tablas. El siguiente equipo al que se enfrentaban era el mexicano y Fischer prometió al primer tablero rival que lo haría polvo. Repentinamente este se "enfermó" y no había suplentes para el 1er. tablero. El capitán del equipo mexicano no tuvo otra que "reclutar" al bufo de América que estaba de mirón en primera fila.

Fischer, sentado, miraba a su próxima víctima y le dice: "de 25 movimientos no pasas. Juguemos la partida". A lo que Cantinflas, un poco perplejo le responde: "Ay nanita. Comenzamos mal, joven. ¿Cuál partida? Mejor la jugamos "completa".

El juego extravagante de Cantinflas dejó atónito a Fischer, quien no conseguía quebrar la férrea y tenaz resistencia del bufo. Transcurrieron 98 movimientos y 5 horas de juego y Fischer apenas tenía un peón de ventaja en un complicado final de torres. Como le tocaba jugar a Cantinflas, este pidió aplazar la partida y anotó su jugada secreta.

Esta vez Fischer se desveló y analizó minuciosamente la posición hasta minutos antes de la reanudación de la partida, con tal de desbaratar el más ligero contrajuego del rival.

Apresurado, se dirigió al salón de juego. Cantinflas todavía no llegaba. Cansado y somnoliento, se quedó blanco cuando vio el papel con la jugada secreta que escribió Cantinflas. Ésta decía: "Abandono".

Anónimo Citado por Richard Guerrero en:

http://www.canal-h.net/webs/rguerrero001/Cantinflas.htm

jack | Autores varios | 8 Septiembre, 4:00am | 1 comentarios

Sentada frente a esta máquina, vacía y triste, lo único que la llena eres tú. Es un saludo, un te amo; es un te extraño. Veo tu foto y tu sonrisa; hace ya más de 24 horas que estoy sin tì. ¿Sabes? no estoy cortándome las venas ni desesperada, tampoco he llorado pero... ¡cuanto te extraño! Necesito tus palabras, tu presencia. Hace una semana que no te veo, una semana en la que no he sentido tu respiración junto a la mía; días sin que tus labios toquen mi boca y hagan erizarme la piel, sin sentir tu cálida sonrisa iluminando de felicidad mi mundo. Cientos de horas sin tu mirada tierna recordándome que la vida tiene momentos bellos, infinitos minutos sin que tus brazos fuertes me rodeen y me estremezca, sin que tus manos recorran mi cuerpo ansioso de tì. Te extraña mi mente, mis labios, mi corazón, ojos; mi cuerpo. Hace más, mucho más de 24 horas que no sé de ti, y me he dado cuenta de lo que siento, de lo que soy; del error que cometí al asesinarte.

 

Iris Idalia Hernández

jack | Colaboradores | 7 Septiembre, 7:59am | 1 comentarios