Abril 2007
El hombre cerró la puerta y puso el seguro para no ser molestado dentro del pequeño cubículo. En pocos segundos su rostro se congestionó con el rictus del agonizante y la frente se le perló de un sudor frío y pegajoso, sintió el mal olor y a la vez, la transformación en la cara se hizo patente: una felicidad de sueño acompañada de una sonrisa y un ¡ahhhh! que le salió del alma. Bajó la palanca del retrete.
Rigoberto Fuentes y Fuentes
Una vez alguien hizo una novia con sulfuro de cobre y cabellos, supongo, que de cable de luz. Yo he hecho muchas novias de retazos, de todo un poco, pero nunca la he terminado. A veces me falta algo para acabarla, no sé; de repente creo que está lista, casi terminada; y luego no habla o no camina o no se mueve.
Ya no puedo tocar en el cuarto de mis padres.
Esteban Salvador García
Está nublado en el desierto; los tres Reyes Malos no pueden dar un paso más sin la guía del lucero. Acampan. Cuando se les termina el alimento, destripan a los camellos y beben sangre. Gaspar huye con el oro, el incienso y la mirra. Baltazar lo persigue hasta darle alcance y cercenarle ambas manos por robar tan preciados regalos. Baltazar vuelve al campamento. Melchor ha comido los restos de los animales y duerme. Baltazar lo degüella y su cabeza rueda por las infinitas dunas. Baltazar entonces mira al cielo y grita: ¡Dios, haz que se despeje, de lo contrario seguiré matando! Pero Dios le envía la más torrencial de las lluvias y le dice: No puedes matar a nadie más. Estás solo.
Las aguas han tapado casi por completo al último rey. Antes de ahogarse, farfulla: ¡Cómo que solo! ¿Y tú?
Lilian Elphick Latorre
Villa es algo extraño y desusado en nuestra moderna civilización, en que todo lo creemos obra de la inteligencia disciplinada y de la educación escolar (...) Nos espanta todo lo que no ha ido a la escuela, nos parece una herejía no saber leer y abominamos contra el que ignora nuestro sistema casi standard de hacer sabios (...) Villa viene de la noche cerrada de la ignorancia, tiene todavía medio cuerpo en esa oscuridad, pero en su celebración sencilla y ajena a todo prejuicio doctoral, había el germen robusto de ese impulso secreto que parece dirigir a los espíritus en la elaboración de su destino (...) o encauzar la corriente de una época en la historia de un pueblo.
(Ramón Puente / 1919 / Pancho Villa, una biografía narrativa)
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