Octubre 2006
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero")
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Jaime Sabines
* cosa preciosa: Este cuento, prosa poética o como se quiera llamar, está dedicado a vos, que ya me dejaste sin ciudad; definitivamente.(Nota de H.A.M.L.)
No son ocho, son sólo dos.
No son osos, no son bolos, no son lobos, no son sol.
No son zorros, no son codos, no son porros, no son col.
No son focos, no son globos, no son polos, no son són.
Sólo son dos ojos, dos ojos solo son.
Dos ojos tontos, locos, rojos.
Son ojos rojos, rojos por vos.
Carlos Prieto
Aquí estoy de nuevo, pensándote. Queriendo fumar un cigarro y doliéndome la garganta. Llevo ratos queriendo decir algo, ¿Cómo ha estado? ¿Vendrá el próximo año? Algo aprieta en mi garganta. Supe que se había ido en el mismo edificio donde lo conocí. Lo supe en una tarde-noche de lluvia como aquella cuando me dio la primera regañada y donde me dijo que si tenía huevos iba a regresar a su taller, y que quedara claro que las mujeres los tenían. ¿Cómo decirte que te extraño? ¿Ponerme a llorar? No puedo cuando sé que estás ahí, que arrugas las cejas y te encabronas, cuando te veo con esa mirada que me dice que me ponga a escribir. Los amigos hablan de Las laminitas y no niego que el impulso sigue latente para un buen trago. Lo recuerdo así “Nos vemos este mes en Chiapas, estoy mejor, exámenes de rutina, tú sabes”. Y sí, la muerte es una rutina a la que todos estamos sometidos a vivir.
Ayer, dejé de pensarte. Lo confieso. Estaba buscando unos libros que nada tenían que ver con tu ausencia. Asomaste: Cuadrilatero, La mara, El mestizo de Salgari, Otra vez el santo, uno tras otro. Entonces supe que te quedaste en cada espacio y que tu olvido no llegará aun cuando un día entre la locura y mi muerte se pongan a quemar todo lo que quede de mí. Las enseñanzas, quienes te conocimos lo sabemos.
Hasta otro momento.
Paola de los Santos
…a mode of truth, no of truth coherent and central, but angular and splintered.
De Quincey
Knock Out, Rafael, entre ceja, oreja y madre. Sin cuenta de protección ni cuerdas de por medio. A quemarropa me dicen que has muerto. En verdad, como escribió Borges, has padecido ese proceso impuro que se llama morir.
Maestro de la vida y de la amistad. El escritor Rafael Ramírez Heredia vivió y murió con arrestos de matador: "así es la vida, como el toreo, uno tiene que estar dispuesto a la muerte para entregarse a la vida", dijo. El mejor homenaje para un autor es ser leído. Tomé un ejemplar de El Rayo Macoy y lo vi conversando con nosotros en Las Laminitas, a las dos de la tarde, ni antes ni después. Ahí está, mágico y muerto. El rostro fuerte, la serenidad, las palabras precisas para el joven autor.
Excelente conversador y amante de los boleros de Álvaro Carrillo y Federico Baena. Solía entregarse al canto, acompañado de jaraneros en pleno malecón de Veracruz o de un trío a media voz bajo el cobijo de La Guadalupana. Hombre honesto, definía que "la amistad es como la Avenida Reforma, de ida y de vuelta". Lector y escritor de tiempo completo defendió el valor de la educación, de la cultura y de las ideas.
Detestaba el chiste fácil, el show televisivo. Sostuvo que el buen escritor tiene que ser modesto, pues está al servicio de la creación, y no la obra al servicio del creador. La hermandad de la uva, al estilo John Fante, se reunirá este sábado para celebrar al escritor, al amigo, al hermano. Tuyo, Rafael, es ahora el abierto ruedo de ayer, el alba de los toros.
Daniel Durán Ruiz
Y así es como se pasa la vida, y como la vida pone a cada cual en su lugar. Pero hay quienes, desde antes ya tienen un lugar determinado en el espacio y casi siempre nos da por decir, cuando ya no está esa persona, las grandes virtudes que su mente y su cuerpo reflejaron. Pero de ti mi querido maestro, no voy hablar de lo chingon que eras, mas bien de lo cabron y directo que para decir tenias. Bien fuera a la persona mas apretada o al mas inocuo aprendiz de las letras.
Ah, mi buen Rayo, muchos se sabrán amigos. Otros cuantos una lagrima rodaran. Vendrán los suplementos IN memorians y demás, pero yo me conformo con recordarte y apreciar las pocas palabras que cruzamos y lo contundente que fuiste para mandar al carajo a la vida. Por todo lo demás mi master, mi buen Rayo...Per se.
PD: Nos vemos, cuarto para la una, en " Las Laminitas"
Che Luis
Ayer me enteré de tu muerte y fue un golpe muy duro. Y no la muerte, que conocimos bien estos últimos años, sino TU muerte, hermano... amigo. Tú sabes que siento las cosas fuertemente, y alguna vez me dijiste que había que ser más sensible, más abierto, y ahora me arrepiento de no haberte hecho caso, porque quiero llorar y no puedo. Porque cuando pienso en tí, te pienso vivo, charlando los fines de semana, platicando de pendejada y media mientras trazabamos los planes del día sábado, que no eran otra cosa que unos tragos en Las Laminitas, con carraca, cuerito y frijol refrito; y tragos.
Queda la deuda de aquel mítico recorrido con los compas y con vos, desde la cantina El Nivel hasta la Hija del Apache; lo juro.
Podría rifármela diciendo que ayer entraste en la muerte partiendo plaza, cabrón, con tus cejas altivas y tu bigote soberbio, llevando en el hombro derecho el capote y en la izquierda ese piélago de historias que ya no contarás. Andarás metiendo a varas cada adjetivo rejego, cada personaje irreverente, dando pases de pecho con el único afán, como me dijiste un día al calor de unas tecates en La Guadalupana, de lograr una buena cuartilla al día. No una cuartilla perfecta, sino una buena cuartilla, que permita entonces construir eso que te apasiona tanto: la historia de la vida.
Allá andaras maestro Rafa, hermano... amigo. Allá andarás con palabras bajo el brazo, con la sed de siempre y el corazón al aire, partiendo plaza en los terrenos de nuestros recuerdos encabronadamente generoso, terco, combativo.
Hugo Antonio Montaño López
¡Qué destino: Putifar eunuco, y José casto!
Marco Denevi
(Falsificaciones)
Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.
Max Aub
La Reina decidió darle sus alhajas, después que Colón, ante la mirada atónita de todos, paró el huevo sobre la mesa.
Elizabeth Conde Pinto
Estoy viviendo ese segundo anterior a la muerte en que se revive toda la vida. En esta parte del segundo estoy reviviendo el momento que escribí mis memorias. Luego está el asunto de que este segundo también forma parte de mi vida y debe alcanzar para revivirlo.
Temo que tal vez me salve.
Nuni Sarmiento
Desde su altísimo punto de mira, en una especie de admirable pirámide de humo y música y vodka y sauerkraut y manos de Ronald permitiéndose excursiones y contramarchas, Babs condescendía a mirar hacia abajo por entre los párpados entornados y veía a Oliveira en el suelo, la espalda apoyada en la pared contra la piel esquimal, fumando y ya perdidamente borracho, con una cara sudamericana resentida y amarga donde la boca sonreía a veces entre pitada y pitada, los labios de Oliveira que Babs había deseado alguna vez (no ahora) se curvaban apenas mientras el resto de la cara estaba como lavado y ausente. Por más que le gustara el jazz Oliveira nunca entraría en el juego como Ronald, para él sería bueno o malo, hot o cool, blanco o negro, antiguo o moderno, Chicago o New Orleans, nunca el jazz, nunca eso que ahora eran Satchmo, Ronald y Babs, Baby don't you play me cheap because I look so meek, y después la llamarada de la trompeta, el falo amarillo rompiendo el aire y gozando con avances y retrocesos y hacia el final tres notas ascendentes, hipnóticamente de oro puro, una perfecta pausa donde todo el swing del mundo palpitaba en un instante intolerable, y entonces la eyaculación de un sobreagudo resbalando y cayendo como un cohete en la noche sexual, la mano de Ronald acariciando el cuello de Babs y la crepitación de la púa mientras el disco seguía girando y el silencio que había en toda música verdadera se desarrimaba lentamente de las paredes, salía de debajo del diván, se despegaba como labios o capullos.
Julio Cortázar
(Rayuela. Cap. XIII)
Había una vez una muchacha que le preguntó a un chico si se quería casar con ella. El chico dijo "NO".
Y la muchacha vivio feliz para siempre, sin lavar, cocinar, planchar para nadie, saliendo con sus amigas, saliendo con el que se le daba la gana, aceptando invitaciones carísimas y gastándose su dinero en si misma y sin trabajar para ninguno.
FIN.
* El problema es que de chiquitas no nos contaban estos cuentos.... Y...NOS JODIERON...CON EL PINCHE PRíNCIPE AZUL.
Doña Coco
Una vez la liebre se burló de la tortuga.
-¡Hay que ver qué lenta eres! ¡Avanzas tan despacito!
-¿De veras? -exclamó la tortuga-. Atrévete a hacer una carrera conmigo y verás que te gano.
-Eres una fanfarrona -dijo la liebre-. pero ¡vamos allá! Correré contigo. ¿A quién le pediremos que señale la línea de meta y vigile que la competición sea justa?
-Pidámoselo al zorro -contestó la tortuga.
El zorro era muy sabio y justo. Les mostró dónde deberían empezar y hasta donde tendrían que correr.
La tortuga no perdió el tiempo. Partió en seguida y avanzó sin prisa pero sin pausa.
En unos minutos, la liebre se adelantó velozmente dando unos cuantos brincos hasta dejar a la tortuga muy rezagada. Sabía que alcanzaría la meta rápidamente, así que se tumbó bajo la sombra de un árbol para echar una siesta.
Más tarde despertó y se acordó de la carrera. Se levantó de un salto y echó a corrrer tan rápido como pudo. ¡Pero al llegar a la meta la tortuga ya estaba ahí!
-El paso lento y perseverante gana la carrera -sentenció el zorro.
Esopo
"Se murió mi mamá de tuberculósis, dicen mis hermanas que se puso flaca, yo medio me acuerdo. Sufría mucho, tenía mucha tos, ya no trabajaba, me acuerdo cuando salía en el sol, ahí nos poníamos sentado junto con mi mamá. Mi papá caso(1) estuvo bueno, tenía la misma cosa, pero mi papá se iba a curar.
"Me acuerdo que me decía mi mamá, pues yo soy la más chiquita, me quería mucho, me 'garraba mi pelo, porque de por sí mi pelo ese tiempo era largo, y me decía:
"-Cuando yo muera, hija, ¿saber quien te va a bañar?
"-Me voy contigo, no voy a quedar -le decía.
"Se sentía, lo miraba que se ponía triste. me acuerdo bien cuando la llevaron a enterrar".
-¿Cómo murió tu mamá? -le pregunté a Caralampia.
-No sé, se puso bien flaca cuando murió, mis hermanas ese tiempo estaban grandes, le daban su pozol(2); ya poco a poco ya no quería tomar nada, de ahí cayó en cama, se puso bien enferma y de ahí se murió. Sentí mucho cuando murió, dicen que me enfermé. Ya después decía yo: -"Cómo no morí junto con mi mamá" -pero mero qué voy hacer, seguro así vine.
1) Caso: acaso, Negación (por ejemplo: caso lo sé= no lo sé).
2) Pozol: bebida diaria de los campesinos de la región. Es preparado con maíz cocido, molido y disuelto en agua.
Delfina Aguilar Gómez
(Rosa Caralampia y otros cuentos)
La verdad es que yo nunca habría podido evitar el cumplimiento de Su eterna voluntad. Ni si hubiera podido quererlo. A despecho de lo que piensa la gente, si vendí a mi Maestro, no fue por aquellas míseras treinta piezas de plata que arrojé en el suelo ensangrentado del templo. Mismo ahora, mientras cuelgo la soga al ciclamor, lo único que quiero es juntarme a Su gracia eterna lo más pronto posible. No lo hago porque pienso que no habría debido traicionarlo. Ningún necio remordimiento puede inquietar mis últimos instantes en esta valle de lágrimas.
Sólo Él sabe que sin mi inmortal sacrificio nunca se habría podido realizar Su inescrutable diseño. Y yo no habría podido hacer de otra manera. Ni si hubiera podido quererlo.
Gaetano "Aitan" Vergara (Italia)
Inicio
Bienvenido
Bio-bibliografía
Posts Recientes
- Ocías el soñador
- Uno al infinito
- Y si amanece por fin...
- Jonhny Be Good
- Nuevas tribus urbanas
- El resto de mi vida
- El Planeta Azul, S.A. de C.V. de R.I. ...
- La culpa es del olmeca
- El perfecto salvaje
- La ciudad idiota
Categorías
- Autores varios (106) [atom | rss]
- Cómo se pasa la vida (22) [atom | rss]
- Colaboradores (82) [atom | rss]
Búsqueda
Archivos de Blog
- Octubre 2008 (1)
- Septiembre 2008 (3)
- Agosto 2008 (1)
- Julio 2008 (1)
- Junio 2008 (1)
- Mayo 2008 (1)
- Abril 2008 (1)
- Marzo 2008 (2)
- Febrero 2008 (1)
- Enero 2008 (1)
- Diciembre 2007 (1)
- Noviembre 2007 (1)
- Octubre 2007 (1)
- Septiembre 2007 (7)
- Agosto 2007 (1)
- Julio 2007 (11)
- Junio 2007 (1)
- Mayo 2007 (1)
- Abril 2007 (4)
- Marzo 2007 (4)
- Febrero 2007 (3)
- Enero 2007 (2)
- Diciembre 2006 (8)
- Noviembre 2006 (8)
- Octubre 2006 (15)
- Septiembre 2006 (27)
- Agosto 2006 (96)