El comandante Castro leyó la lista de voluntarios, integrada por coroneles y generales del ejército cubano, quienes esperan instrucciones: -Los he reunido para una misión muy importante, de alcance continental, que iniciará en un país sudamericano-. Los militares aceptan sin dudar; excepto uno. Es el general Ocías, héroe del asalto a Santa Clara. La noche anterior soñó a un Cóndor que surcaba el cielo, proyectando su negrura sobre montañas, luego hombres danzando en medio de la oscuridad, quienes lo miran con ojos pétreos al tiempo que graznan, helándole la piel; mal augurio.
Años atrás, dormidos en medio de un bombardeo infernal en Sierra Maestra, imaginó matando un León a cuchilladas. Era el triunfo de la revolución cubana. Pero ahora es diferente. Sin disimular el miedo, Ocías cuenta su pesadilla al comandante Castro, quien escucha atento, comentando al final: -Seremos discretos con su negativa; no más-.
El general, en un último intento, pide entrevistarse con el jefe de la misión; quiere advertirle. Fidel le revela que el jefe es Ernesto Guevara, pretendiendo con esto sumarlo al grupo; pero fracasa. Ocías ahora esta cierto del poder de los sueños. Fidel ordena le consulten al Che, quien se niega a recibirlo. Luego del fiasco en El Congo, no se puede permitir debilidades.
Muchos meses después, en la quebrada del Yuro, caen los últimos generales y con ellos el comandante Guevara. Han realizado marchas alucinantes, a más de tres mil metros de altura, combatiendo al ejército boliviano. Mueren en territorio de Kun, el Cóndor; señor de los carroñeros, que vuela en círculos perfectos e infinitos.
Jack
- Dios es omnipotente y perfecto y el universo es infinito; si Dios lo conoce todo entonces es capaz de pensar en todo, incluido lo que yo pienso. Debido a que Dios es perfecto y conoce todo, debe crear lo que yo pienso. Yo puedo imaginar un infinito número de mundos parecidos a la tierra, con un jardín del Edén en cada uno. En todos esos jardines la mitad de los Adanes y Evas no comerán del fruto del conocimiento y la otra mitad lo hará; de esta manera un infinito número de mundos caerá en desgracia y habrá un infinito número de crucifixiones. De aquí puede haber un único Jesús que irá de mundo en mundo o un infinito número de Jesuses. Si hay un solo Jesús la visita a un número infinito de mundos tomará una infinita cantidad de tiempo, de este modo debe haber un infinito número de Jesucristos creados por Dios.
Mocinego escucha atento las ideas de Giordano Bruno, quien no sospecha la intención de su mecenas: entregarlo a la inquisición. Semanas atrás Giordano se burló de Mocinego y su necio afán por saber cómo controlar la mente humana. Al día siguiente es apresado; el cargo: blasfemia, herejía e inmoralidad. Ocho años de prisión y su negativa a retractarse, obliga al Papa Clemente VIII a sentenciarlo a la hoguera.
El 17 de febrero de 1600, en acto público, es declarado herético, impenitente, pertinaz y obstinado. Lo amarran a una viga. No escucha la sentencia ni los insultos de la multitud. Bruno elucubra sobre un número infinito de Giordanos que morirán por fuego en un número infinito de mundos. El crepitar de las llamas lo devuelve a la pira. Muere sin miedo, con una sonrisa en el rostro. Al instante, en el medio de un infinito número de hogueras, surgen un número infinito de mártires; poblando el universo.
Jack
... escribiré en la parte baja de tu espalda la frase secreta, la primera palabra dicha por vos a media luz, rodeados por cortinas imbatibles, persianas a prueba de cualquier sol, proclama o vaticinio. ¿Y el mañana? No importa, te irás en el primer autobús por la ruta acostumbrada. Yo me quedaré recreando tu silueta en la memoria de mis manos. Cuando la luz del sol te alcance será inútil cualquier duda; porque ya no habrá ninguna. Habitaré cada poro de tu piel, cada parte de tu cuerpo. Antes que amanezca repetiré como un mantra la frase secreta, la primera palabra murmurada.
En casa te esperan el escándalo de los vecinos y el buzón atiborrado con mensajes, ofreciendo paquetes para tu luna de miel por Europa; la que tanto soñaste. ¿Recomendaciones? Realiza dos fotografías por cada lugar que te guste: París, Roma o Madrid; una con tu esposo y otra sola, por aquello de las malditas dudas. Te recomiendo hagas una bitácora, es buen ejercicio y lo sabes, no en vano me repites: “vale más una pálida tinta, que una brillante memoria”.
Yo seguiré dando saltos al vacío, tú me conoces. No me invites a tu boda porque no iré, y no es por vos, es por mi fobia a las multitudes, porque sé reunirás a muchas personas que te quieren bien, y querrán compartir con vos tanta felicidad.
Cuando vuelvas búscame. Yo no lo haré y no es por soberbia, es simple: cuando salto al vacío rara vez adivino dónde caeré; así llegué a vos. Y si no quieres buscarme lo entenderé, la danza de la realidad se hará cargo de unirnos luego en una noche eterna, en una habitación, sitiados por cortinas a prueba de soles y fantasmas.
Jack
Juan se prepara la quinta bebida. No hay quien sirva a un personaje tan apocado, chaparro y regordete. Juan, un hombre que fue y que ahora ya no es más; político de altos vuelos. Sólo la botella de Red Label le acompaña. Deja caer dos hielos en el vaso, luego whisky; por último agua mineral. No falta mucho para la transformación. En minutos el cuerpo de Juan será invadido por Johny “El Loco Escocés” Walker. Juan bebe aprisa. Una sed incontrolable hace que de golpe consuma la mitad del líquido. El último trago lo guarda en la boca, deja que el whisky se meta entre sus dientes, invada el paladar y moje la encía negruzca. Ahora sólo segundos separan a Juan de John; y entonces… sucede.
- Yo no soy hombre de política; soy la política… Hace años mi gestión dejó obras que hoy se pueden palpar… No me enriquecí; hice lo que la gente me pidió, porque para eso estoy; para servir a la gente… Volveré por la presidencia; la gente me lo pide… Dejé obras terminadas en su primera etapa; nada de elefantes blancos… Logré bajar recursos por millones de pesos… Yo, en obra pública, soy mucha verga.
John tiene ahora la mirada distinta, seguro de si mismo. Su voz es diferente a la de Juan, apenas unos segundos atrás temblorosa y apagada. John habla con autoridad. No lo distrae nada, ni siquiera un grupo de comediantes y su patético espectáculo. –Yo volveré, y tú vas a acompañarme en esta nueva empresa. Tu futuro conmigo será no sólo monetario, tendrás el reconocimiento de la gente; posición política-. John, con un movimiento de su mano izquierda, ordena le preparen otra bebida. Los meseros no ven la señal, atienden afanosos a un nutrido grupo de empresarios, quienes gastan a manos llenas las utilidades de la semana. Ellos son quienes realmente mandan; los dueños del poder.
Jack
Antes que nada debo advertirle a todo aquel interesado que ser un Emo es algo complejo. Comentan agudísimos especialistas que el integrante de alguna tribu urbana no se hace, nace. De esto se infiere que se corre el riesgo de ser una burda copia; un pinchemo. Hecha la aclaración, continúo. Se necesita dejar que el cabello crezca hasta cubrir parte del rostro, maquillaje, escuchar cierta música, vestir atuendos oscuros y ser de complexión delgada. Claro, en un país donde habemos un gran porcentaje de obesos, puede representar un obstáculo. Por último, y de vital importancia: se necesita una filosofía.
Ahora bien, pertenecer a una tribu urbana no es tan complicado, con darse de alta en Hacienda y Crédito Público de su localidad usted obtendrá las mismas características de un emo, darketo, punketo; y todos los “etos” que se le ocurran. Si usted pertenece a las estoicas filas de contribuyentes bien podría llamarse contribuyeto. Su filosofía estará cimentada en el IETU, que será como un largo canto, un lamento y depresión profunda. Igual sentirá pena por el mundo y lamentará tanta estupidez del ser humano, pero algo es seguro: no estará solo.
Las manifestaciones públicas serán cubiertas por televisoras, radiodifusoras, diarios locales, nacionales e internacionales. Ya no necesitará sólo firmas y amparos, usted tendrá presencia en los medios. Una presencia que envidiará cualquier político. Y si somos optimistas, surgirán nuevas hordas: los puñetos, borrachetos, feminetas, contadoretos, webmastetos, plastiquetos, marimbetos, escritoretos, mamonetos, gorronetos; y así, hasta el infinito. Las nuevas tribus urbanas.
Jack
¡Hola! ¿Ya viste mi nick? No nací para amar todos los días a la misma hora por el mismo canal ni en la misma cama. ¡Esta de huevos! ¿Verdad? Es de la agenda Mujeres, de Rosa Maria Roffil. ¿Se oye muy ardido? Ya sabes, ¡casi ni sufro por los hombres! Lo que más problemas me causa es el amor, de hecho me frustra, sólo por eso sufro. Pero ya ni eso, la neta me hace feliz sentir esto, lo estoy disfrutando un chorro. Me alegra sentir que un hombre no es para mí y no estoy loca, es simple: lo que pudo ser se frustró por personas entrometidas.
¡No manches, este ultimo romance esta de huevos! Te explico: Hace cinco años conocí a este amigo. Yo le presente a su novia hace cuatro años. Bueno, terminaron hace dos meses. Ese wey y yo éramos super brothers, teníamos nuestro “quever” desde hace dos años, pero sin sentimientos; pura carne. Pero hace un mes me enamoré. ¡Sólo hablo de él! Se lo dije el mismo día de su viaje a un retiro espiritual en el D.F., según para saber si realmente amaba a su ex o no. Le dije: -Te quiero un chingo… me enamoré de ti… estoy dispuesta a hacer todo a mi alcance con tal de verte feliz-. Me contestó que entonces anduviera con él. ¡Me puse a temblar! Le dije: -Decide, si amas a tu ex pues chido y si no, también chido-. Luego, como novela vespertina, agregué: -Tú ponte chido en el retiro y sé feliz, no te preocupes por mí-. Siete días después le hablé y se portó super cortante. ¡No mames! Jamás, en cinco años de conocernos, se portó así de horrible. Derramé mis primeras lágrimas por él, y lo mandé a la chingada no sé cuantas veces, pero también sonreí un chorro, y me puse feliz por sentir esto. Lamento que se acabe el sexo, la amistad, su compañía, y todo por un puto retiro.
Jack
para Fernando, con cariño
… fue llevada hasta usted por MadeInHeavenFilms®. Agradecemos a Dios®, por su destacada participación en el papel especial de Dios®, y la idea original de crear el cielo, el mar, la tierra, y a nuestros padres: Adán® y Eva®. Gracias también a Jesucristo®, hijo de David® e hijo de Abraham®, quien fue padre de Isaac, y éste de Jacob, quien a su vez fue padre de Judá y sus hermanos. De la unión de Judá y Tamar nacieron Farés y Zera. Farés fue padre de Serón, y Serón de Aram. Éste a su vez fue padre de Aminadab, padre de Naasón, y éste de Salmón, quien se unió a Rahab, naciendo Booz, padre de Obed y Rut su madre. Obed fue padre de Jesé, al que se le agradece haber sido padre del mundialmente conocido Rey David®.
David® fue padre de Salomón® y su madre la que había sido esposa de Urías. Salomón® fue padre de Roboam, que fue padre de Abías. Luego vienen los reyes Asá, Josafat, Joram, Ocías, Joatán, Ajaz, Exequias, Manasés, Amón y Josías. Josías fue padre de Jeconías y de sus hermanos, en tiempos de la deportación a Babilonia®. Después de la deportación a Babilonia®, Jeconías fue padre de Salatiel y éste de Zorobabel, padre de Abiud. Abiud de Eleacim, y Eleacim de Azor. Azor de Zadoc. Zadoc de Aquím y éste de Eliud. Eliud fue padre de Eleazar, Eleazar de Matán y éste de Jacob. Jacob fue padre de José®, esposo de María®, de la que nació Jesús®, llamado Cristo®.
Gracias a éstas inaugurales 42 generaciones, y las que acontecieron luego, que han poblado y arruinado con admirable disciplina al planeta. Por último, hacemos una mención especial a la primerísima actriz: La Muerte®, por el simple hecho de existir. A todos y cada uno gracias… por los siglos de los siglos.
Jack®
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Era abril de 2003 y en la ciudad de Palenque el calor de casi cuarenta y tres grados me tenía bebiendo un suero tras otro. En el televisor del restaurante la exclusiva; un programa especial: Adela Micha entrevistando a un sudoroso y obeso gobernador tabasqueño, a orillas del Río Grijalva. Luego de hablar sobre lo lindo del paisaje y de lo amable que era la gente, la Micha descargó: “Gobernador, no podemos dejar a un lado una realidad que es alarmante, y esa es el alto índice de suicidios entre la población tabasqueña. ¿Cuáles cree usted son los factores que llevan a un ser humano a tomar una decisión así? El señor Andrade, con las axilas, el cuello y el rostro empapados de sudor, tuvo un ligero parpadeo: “Señorita Adela, esto no es nuevo. El alto índice de suicidios entre los ciudadanos de tabasco no es otra cosa que una cuestión meramente cultural. Recuerde usted que desde los Olmecas ya se practicaba la inmolación; es una herencia de nuestra rica cultura ancestral”. ¡El cínico gobernador había dicho una mentira atroz!
Una cosa son las extraordinarias frases y anécdotas, como la de aquel super héroe quien, al pedirle una demostración de su poder, confiesa que sólo puede hacerse invisible cuando nadie lo ve; o el personaje dueño de un mono que adivinaba el pasado; el taller mecánico donde se brinda servicio las 28 horas; la insólita arma de fuego en estado de ebriedad, o aquella nota periodística: Prostitutas caen en acción. Pero el gobernador de Tabasco rebasó los límites de lo fenomenal.
El rostro de la periodista quedó congelado en medio de aquel calor infernal. ¿Desempleo? ¿Desintegración familiar? ¿Alcoholismo? ¿Drogadicción? ¿Miseria? ¿Explotación? ¿Ignorancia? ¿Carestía? No, que va, la culpa es del olmeca.
Jack
El jueves 20 decidí alejarme de mi paquete vacacional "Acapulco en la azotea", y acompañar a mi familia a una caminata por el Zoomat. El recorrido incluía raspado de sabores y palomitas. Muy a mi pesar, el zoológico estaba atestado de turistas. Sin embargo eso no me amilanó, resolví afrontar el reto de "un paseo tranquilo" y redescubrir un espacio que, según yo, conozco hace más de 20 años.
Pagamos la entrada, iniciando con la visita a las tortugas y cocodrilos. Continuamos por un amplio corredor para ser recibidos desde la altura con un circo aéreo de excremento, cortesía de los monos araña. Llegamos a la Casa Nocturna. "Espere 30 segundos para que su vista se habitúe a la oscuridad" "Se prohíbe usar flash". Hicimos lo propio. A medio recorrido un gordo insolente, abriéndose camino a como diera lugar se plantó frente a una de las urnas y ¡Flash! ¡Nos encegueció a todos! Mi sobrina lo regañó sin pudor alguno, provocando la huida del obeso turista. Molestos aún por el incidente, fuimos al herpentario -repleto de visitantes- para oír: "Cuanto iguanaje, como para un caldito" "Estas culebras son de plástico, son falsas" "¿Dónde se les arroja la comida?", golpeando sin precaución los cristales. Los "flachazos" continuaron todo el trayecto. Los animales se escondían asustados.
Entonces entendí. ¡Los cernícalos éramos nosotros! Las diferentes especies estaban protegidas, encerradas lejos de la turba que apareció esa tarde. Nosotros los perfectos salvajes que, insolentes y soberbios, creemos que un zoológico existe sólo para "divertirnos". Decidí volver a mi paquete vacacional "Acapulco en la azotea", lejos de la gente, con Tecates, limones y botana; escuchando cumbias y leyendo a Jodorowsky.
Jack
Barrio Niño de Atocha, 1980. / "¡Toño! ¿Ya estás listo pa'l eclipse?" Salgo emocionado a la esquina. Es mi primera pelea. Siento que estuve preparado desde siempre. "Hay que hacer harta bulla porque un perro malo se quiere comer a la Luna". Lleno un bote de X bebida con piedras. La batalla comienza. El feroz cánido oculta su negrura con la noche, intenta tragarse al Astro. Entonces los gritos, ruido de media docena de niños con botes por armas. La Luna comienza a oscurecerse. La batalla parece perdida. El Negro, su hermano y yo nos miramos un segundo. Giramos la vista al cielo para gritar: "¡Pinche perro verga!" "¡Chinga tu madre!". Pronto se unen otros, gustosos, lanzando potentes insultos hacia el cosmos. Ésta empieza a recuperar su color. Algarabía total. "¡Ya casi ganamos! ¡Hay que seguir!". Arrojamos la última ofensiva impetuosos, teniendo por recompensa una Luna plena. Brincos y apretones. La celebración es sincera. Cumplimos sin saberlo un rito antiguo; salvar esa noche un nuevo amanecer del Quinto Sol.
Barrio de Guadalupe, 2008. / Hace minutos terminó el eclipse Lunar. Lo vimos desde el techo de casa. "Yo peleé alguna vez esta batalla", le digo a mi compañera. A media interposición bajo la vista para descubrir en una tienda de chácharas a dos chicas viendo el suceso por televisión, como si se tratara de otro cielo; de otro planeta. En las calles nadie mira. Gente deambulando sin saber que arriba, en la oscura noche, un ser maligno está devorando al mito, avasallante; sin resistencia alguna de la ciudad idiota. ¿Amanecerá?
Jack
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